miércoles, 26 de noviembre de 2008

Nauru Island

En medio del Pacífico, al norte de Australia, hay una isla diminuta que acapara todos los superlativos imaginables. A simple vista parecería una isla idílica donde perderse por unos días y descansar así de esta vida frenética que llevamos. Sin embargo, la realidad es bien distinta.
Descubierta por los ingleses que la apelaron The Pleasant Island (La Isla Agradable) por la belleza del paisaje y la dulzura de sus gentes, en 1888 los alemanes pasaron a controlar la isla y a partir de 1968 obtuvo la independencia que la convirtió en la República más pequeña del mundo.
A finales del siglo XIX descubrieron en su suelo una gran masa de guano (fosfatos) que constituían una gran riqueza y lo que parecía un sueño maravilloso se convirtió con el tiempo en la peor de las pesadillas. Lo cual viene a demostrar a las claras que las cosas rara vez son lo que parecen.
El dinero procedente de la exportación de guano a la próxima Australia generó pingües beneficios que se repartían semanalmente entre los escasos habitantes de la isla (12,000), lo cual les llevó a vivir una vida de lujos y dispendios y a descuidar cualquier tipo de interés por la cultura y el saber, sabedores de que nunca les faltaría nada si seguían viviendo en la isla.
Trabajadores procedentes de China cavaban en las minas mientras los obesos habitantes (los más obesos del planeta) se paseaban en jeeps borrachos por la única carretera o viajaban en jets privados a Australia y a Fidji.
Pero el sueño terminó, el guano se agotó y la isla, con una herida mortal, que cubre el 85% de la superficie de la isla, no tiene medios para seguir adelante. La población se agolpa por las mañanas en los edificios gubernamentales a la espera de conseguir algunos dólares para comprar arroz. Su presidente y todos los funcionarios son los más pobres del mundo y ganan 60 libras cada quince días.
El fín de un sueño de ambiciones y avaricia. Esto ocurre cuando no tenemos en cuenta las consecuencias de nuestras acciones, dirigidas únicamente hacia la satisfacción del propio interés.
¿Nos pasará a nosotros lo mismo? o ¿ésto sólo ocurre en la remota isla de Nauru?

sábado, 4 de octubre de 2008

Las edades del hombre


Estamos viendo en clase un tema sobre el tiempo. Parece que el tiempo me intriga pues cada vez que tengo que hablar de él, logra atraparme como si me embrujara y, hechizada, lo llevo conmigo en la mente durante semanas.
La lección trata de dividir la vida de los seres humanos en distintas etapas y aprender de camino el nombre que cada uno de esos periodos vitales recibe en inglés. A propósito del tema he aportado una actividad extra que consiste en analizar un monólogo llamado: The Seven Ages of Man que un personaje llamado Jaques hace en la obra As You Like It de Shakespeare. Todos sabemos que Shakespeare fue un escritor conocedor del alma humana como ha habido pocos en la historia y según él, nuestro recorrido por la vida consta de distintas etapas, hasta un total de siete, a las que ironiza como sólo un inglés lo podría hacer.

Esas etapas serían:

- El bebé : llorando y vomitando todo el tiempo

- El alumno: con su cartera, yendo al colegio sin ganas

- El amante: suspirando para aliviar su corazón inflamado por el fuego que le consume y dedicando baladas a la ceja de su amada

- El soldado: vanidoso y violento, capaz de dejarse matar en su búsqueda de un absurdo reconocimiento

- El juez: con la barriga hichada del buen comer, dando consejos y contando batallitas

- El bufón o personaje ridículo: con sus pantalones de la juventud enormes sobre su cuerpo delgado, las gafas en la punta de la nariz y cuya voz ha perdido el tono varonil

- El anciano: que ha perdido todo y es puro olvido, incapaz de ver, comer, saborear....

Por supuesto, Shakespeare describía todo esto en el siglo XVI y no mencionaba a las mujeres para nada, pero nos podemos hacer una idea de las distintas partes de la vida.
Otra de las preguntas que hacíamos en clase era la de qué etapa pensábamos que era la mejor en la vida y, como siempre, hubo disparidad de criterios.

¿Cuál crees que es la etapa mejor en la vida de las personas?
Si quieres oir el poema en inglés, puedes hacerlo en el siguiente link, dónde también podrás leerlo al mismo tiempo : http://www.britishcouncil.org/learnenglish-central-poems-seven-ages.htm

domingo, 31 de agosto de 2008

De vuelta al cole

Me he pasado la vida yendo al colegio. Resulta increíble verlo de esta manera, pero así es. Me dí cuenta de lo obvio un día en el que muy temprano ví como unos padres jóvenes dejaban a su bebé de unos meses en la guardería antes de irse corriendo a trabajar. Yo pasaba por la calle en ese momento y recuerdo que pensé: '¡el pobre! tan pequeño y ya va al cole'. Seguí caminando y de repente caí en la cuenta de que yo, tan mayor, todavía seguía yendo al colegio todos los días. Mi vida transcurría a golpe de timbre y los libros y pupitres formaban parte de mi mobiliario habitual.
Pues bien, mañana volvemos a las aulas. Recuerdo que cuando era una niña y comenzaba el curso, allá en Octubre, tenía sentimientos encontrados: por un lado la vuelta a los madrugones que tan poco me gustaban y por otro el reencuentro con mis compañeras de clase a las que no había visto en tres meses.
La vuelta al colegio tenía que ver con lápices, cuadernos y libros nuevos. También con uniformes renovados y blusas blancas como la nieve confeccionadas para la ocasión. El único elemento que nos permitía ser un poco más libres eran los zapatos que yo trataba de buscar a mi gusto entre la escasa oferta existente en las tiendas de mi ciudad. El primer día era un día de ilusión, de risitas nerviosas, de sorpresas y de análisis. Analizábamos a nuestra profesora, fijándonos en que las leyendas que circulaban en el colegio acerca de ella coincidieran con la imagen que recibíamos en el aula en aquel primer día. La ilusión se iba apagando a lo largo de la mañana y por la noche ya estábamos de lleno introducidas en el nuevo curso: al día siguiente había que madrugar y nos pedirían que respondiéramos a preguntas dificilísimas.
Hoy me siento rara... han sido dos meses de vacaciones, pero he decidido ir a trabajar sin pensarlo demasiado, como quien va al supermercado: lo importante de ir al super es lo que pasa antes o después, el supermercado es una mera anécdota. Nuestro trabajo tiene que pasar a ser una anécdota en medio de lo importante: ¡nuestra vida!

martes, 19 de agosto de 2008

El Supermercado


La compra de alimentos y productos de limpieza se realiza habitualmente en nuestros hogares. Ir al supermercado es una aventura cotidiana que dice mucho de nosotros. Mientras estoy esperando mi turno en la cola de la caja, siempre me fijo en los productos que las personas delante de mí colocan en la cinta. Si uno se fija bien puede sacar muchas conclusiones sobre la vida de las personas... si viven solos, si tienen niños, si son ecologistas, trabajadores, si comen bien, si trabajan demasiado... Ante nosotros se despliega la vida de alguien como un libro abierto.
A mí me gusta ir al supermercado porque aprovecho la ocasión para darme un capricho y comprar algo insólito que veo por primera vez o cualquier tontería que se me ocurra.
Yo suelo ir una vez por semana pero siempre me olvido de algo y tengo que ir al día siguiente a la tienda de la esquina (la más cara de la isla) a comprarlo.
Yo no llevo lista, de ahí mi mala memoria, y tengo la tendencia a improvisar los menús sobre la marcha con lo que voy de un sitio a otro completando mentalmente los platos que voy a hacer. Luego, cuando llego a casa, me gusta guardarlo todo en su sitio e ir sacando las cosas poco a poco. Hay personas que llegan y abren todos los paquetes. Yo prefiero ir abriéndolos de uno en uno, no me gusta probarlo todo el primer día.

Y ¿tú? ¿cuántas veces vas al super? ¿Llevas una lista? ¿Te gusta la experiencia?... ¿qué manías tienes? ¿Abres todos los paquetes cuando llegas?

viernes, 25 de julio de 2008

Encuentra tu camino en la vida


Vive todo lo que puedas. No hacerlo es un error. Siempre que vivas tu vida, no importa lo que hagas en particular. ¿Y si no hubieras tenido lo que tienes?

HENRY JAMES

domingo, 20 de julio de 2008

Tertulias en balsa

sábado, 12 de julio de 2008

La niña de Victoria Beckham


Hoy he leído en el periódico que Victoria Beckham quiere tener una hija, lo cual hasta aquí parece normal puesto que sólo ha tenido tres hijos varones. Sin embargo, contrariamente a lo que pudiera pensarse, los motivos que animan tal deseo no son los habituales, porque la Sra. Beckham manifiesta que quiere tener una hija para que herede su ropa y la imite en el futuro.
¡Me he quedado perpleja! En el mismo periódico se podía leer sobre la tragedia a la que se ven embarcados cientos de africanos que huyen a la desesperada de sus países en los que no tienen posibilidades de sobrevivir para lanzarse al temible océano hacinados en unos cascarones de madera que no resisten el embate de las olas. Hoy mismo ha llegado un cayuco a La Gomera con seis muertos a bordo y los supervivientes cuentan que tiraron unos once cadáveres al mar durante la travesía.
¿Cómo es posible que ambas historias convivan en un mismo periódico? ¿Cómo enfrentar ambas noticias? ¿Cómo soportamos semejante dualidad? Pensando un poco en el tema he llegado a la conclusión de que pertenecemos a mundos diferentes, que la vida que lleva Victoria Beckham no tiene en absoluto nada que ver con la nuestra; que nuestro sistema social ha creado una suerte de universos paralelos que nunca se van a encontrar. Victoria Beckham se presenta singular ante nuestros ojos mundanos, elevada en el altar de la utopia, sobrevolando nuestra existencia sin apenas rozarla mientras nosotros levantamos la mirada para seguirla en su vuelo. Y así evitamos vernos a nosotros mismos... aunque, quizás, ni siquiera en una patera lograríamos entrar en ese otro universo paralelo.

domingo, 6 de julio de 2008

El dinero


En estos tiempos de crisis global, el dinero ha pasado a formar parte de todas nuestras conversaciones y se ha ido convirtiendo en un pensamiento que ronda nuestra mente de manera constante.
Todos tenemos una forma especial de mirar este tema que a muchos nos hicieron ver que era tabú, que no era de buena educación mencionarlo, que había que hacer las cosas sin tener en cuenta cuánto íbamos a ganar por ello.
Nos metieron ideas en la cabeza como: 'El dinero no es lo importante'; 'Son ricos, pero no son felices'; 'El dinero no da la felicidad'... Pero nadie hizo el razonamiento de que los ricos puede que no sean felices, pero los pobres que viven debajo de un puente probablemente serán todavía más infelices.
El modo en que miramos al dinero dice mucho de nuestra personalidad y en este tema que parecería secundario se reflejan matices de nuestra mentalidad y del modo en que nos hemos situado en la vida.
Y tú ¿qué historias sobre el dinero se comentaban en tu familia? ¿qué opinas del dinero? ¿es necesario o es algo de lo que se puede prescindir?

domingo, 22 de junio de 2008

El fútbol


Dicen que el fútbol es un deporte en el que once jugadores juegan contra otros once jugadores y siempre ganan los alemanes... es verdad que los germanos luchan cada balón y nunca pierden cara al partido, siguen y siguen adelante hasta que el árbitro pita el final del encuentro. Todo esto se podría discutir, pero lo que no admite lugar a dudas es el hecho de que este deporte levanta pasiones.

Cuando yo era pequeña, mis hermanos y mi padre se instalaban enfrente del televisor para ver los partidos, preparaban algo para picar y se ponían las bebidas. Yo, los miraba intrigada para intentar comprender lo que experimentaban. Veía que lo pasaban en grande, chillaban, reían... y decidí integrarme: comencé a tomar parte en dichos encuentros, preguntando mucho al principio y recibiendo respuestas de condescendencia... hasta que fuí entendiendo, disfrutando y vibrando con el juego.

Hoy en día, yo me describiría como futbolera... mi equipo es el Tenerife y sueño con el día en que volvamos a la Primera División. El fútbol me permite desahogarme cada semana en el campo o frente al televisor, gritar, emocionarme... es un juego mágico en el que se puede sentir la inteligencia de un determinado jugador, la belleza de un pase, la perfecta ejecución de un gol...

Paralelamente se ha desarrollado todo un mundo de marketing que ha trasnsformado el deporte puro en un negocio. Pero, aún así, a mí me sigue apasionando.

¿Cuál será el secreto de este deporte mágico?

domingo, 15 de junio de 2008

La fiesta nacional


Un día paseando por un rastro que se celebra los domingos por la mañana en Santa Cruz de Tenerife ví un cachorrito precioso que vendían con un lacito rojo atado al cuello. Ya venía yo rumiando la idea de tener un perrito y aquella masa de pelo negro y cara triste me conmovió el corazón. Fuí al cajero con él en brazos a sacar las quince mil pesetas que me cobraron y no fui capaz de decir que no. Me lo llevé y entonces empezó mi esclavitud... En esa época vivia sola y estaba acostumbrada a salir y a entrar cuando me daba la gana. Ahora tenía que volver temprano para sacar al perro a pasear y limpiar el suelo cuando me retrasaba. Además, el perro no quería quedarse solo en casa y raspaba la puerta con la pata, con lo que los vecinos protestaban... en definitiva, mi vida se complicó bastante.
Sin embargo, me acercó íntimamente al mundo animal y despertó en mi esos sentimientos recónditos que no había ejercido a falta de hijos... aquel perrillo me había robado el alma! Se llamaba 'ser' y murió antes de los dos años en un desgraciado accidente mientras yo estaba de viaje. Desde entonces siempre he tenido perros.
Por todo ello, respeto y quiero a los animales y entiendo que en todos los seres vivos hay una esencia superior que se muestra en forma de una sabiduría que no sabría expresar. Es por eso por lo que no entiendo nuestra fiesta nacional... ese deporte en el que se mata un animal tan bello ante el júbilo de la grada. No puedo entender que alguien difrute la sangre derramada de un animal que, engañado, ha sido acorralado para procurarle un aclamado fin.
Y ¿tú? ¿qué opinas?

martes, 10 de junio de 2008

Tú y los otros


A veces nos preocupa demasiado la opinión de las otras personas. Nos sentimos vigilados y juzgados por los demás. Corremos, pués, el peligro de olvidarnos de nosotros mismos y hacer las cosas para agradar a aquellos que creemos que están pendientes de nuestra conducta. En realidad todo ese montaje es una falsedad. A los demás les importamos bien poco, preocupados como están en llevar su propia vida. Es el trabajo de nuestro ego que nos hace sentir que somos tan importantes que los demás no podrán prescindir de nosotros para tomar sus propias decisiones.
Y a tí ¿te preocupa lo que los demás digan de tí? ¿eres tú realmente tú?...

viernes, 6 de junio de 2008

A man's home is his castle


Estoy tratando de encontrar una casa que me guste para vivir. El problema es que quiero alquilar de momento y no encuentro lo que quiero. Creo que la casa de uno debe de reflejar lo que uno es y debe de contar con los espacios adecuados para que la persona se desarrolle sin problemas. Yo sé que no voy a encontrar exactamente lo que quiero y eso hace que tenga el proyecto de construir mi propia casa algún día: una casa llena de luz, espacios diáfanos, grandes ventanales, salones espaciosos, cuartos de baño amplios y claros, una cocina aerodinámica con biblioteca culinaria incluída, una biblioteca fantástica.... Algún día os invitaré a todos a visitarme en mi casa, la que me refleje, la que yo quiero habitar.
De momento sigo buscando temporalmente una casa para vivir hasta que tenga la mía.
¿cómo es la casa de tus sueños? ¿dónde te gustaría vivir?

lunes, 26 de mayo de 2008

Bonitas palabras



Tengo la impresión de que a casi todos nos gusta el chocolate y también creo que nos gusta la palabra 'chocolate'. Es una palabra sonora y dulce de delicioso olor. Expresa algo que puede ser sólido o líquido y que se puede acompañar con infinidad de cosas. Cualquier menú que contenga la palabra tiene todas las garantías de éxito. Lo mismo ocurre con otras palabras, como 'caramelizado' que hacen triunfar a cualquier plato.
En nuestra vida normal hay palabras muy bonitas que cuando nos detenemos en ellas y las contemplamos desde un cierto punto de vista nos devuelven un aspecto nunca antes visto.
¿Os pasa lo mismo a vosotros? que a veces os quedáis detenidos ante la belleza de un vocablo. ¿cuáles son las palabras que os gustan?

viernes, 23 de mayo de 2008

Las parejas


El sábado pasado por la noche mi marido y yo fuimos de al Puerto de la Cruz, una ciudad turística en el norte de Tenerife, a cenar en un restaurante italiano y luego aprovechamos para pasear tranquilamente por las callejuelas del centro de la ciudad. Había un buen ambiente, una gran cantidad de turistas felices disfrutando de sus merecidas vacaciones. La temperatura era muy agradable y todo parecía en orden.

Sin embargo, al observar a las parejas jóvenes que estaban sentadas en las terrazas me dí cuenta de que no parecían muy felices. Estaban allí sentados cada uno en su mundo sin, aparentemente, compartir la ilusión por una vida juntos, por vibrar en la misma frecuencia. Más bien se diría que estaban en competencia, tratando de medirse con el otro en lugar de obtener un beneficio mutuo. ¿qué les pasa a nuestros jóvenes? ¿Por qué esa tristeza y ese decaimiento? ¿será que están de vuelta de todo?

viernes, 9 de mayo de 2008

Blogging

Nunca imaginé que me fuera a convertir en una bloggera convencida. Llevo años sintiendo la necesidad de lanzarme a escibir, algo en mi interior me pedía que por favor atendiese a la urgencia de mi alma por encontrar una forma de expresión que la descargara de cierta presión, pero me resistía con la fuerza con que nos agarramos a la roca cuando la corriente trata de hacernos rodar cuesta abajo.
Abrí mi primer blog y empecé a escribir. Trataba de encubrirme en las sombras que me proporcionaba una identidad oculta bajo un pseudónimo. Escribía y nadie leía mis relatos, pero yo seguía escribiendo. Poco a poco fuí perdiendo el pudor y me atreví a revelar mi secreto a algunos de mis hermanos que se empezaron a interesar en el tema. Luego me enteré de que uno de ellos le había fotocopiado las historias a mi madre que nunca me ha dicho nada al respecto. Ahora muchos leen mis historias, no sólo mis hermanos sino también amigos que han conseguido la dirección.
Por último me he expandido internacionalmente y he entrado en contacto con gente de otros países. Es fantástico sentarte ante el ordenador y leer tantas cosas en otros blogs que nos aportan infinidad de nuevos conocimientos.
Me gusta ser bloggera e invito a todos a que se animen a vivir esta experiencia maravillosa que hace que salga de nuestro interior lo mejor de nosotros y nos introduce en una via de autoconocimiento y de crecimiento interior.
¡Soy bloggera!

lunes, 5 de mayo de 2008

Más sobre el tiempo



Hoy celebraba su cumpleaños una colega en el trabajo y ha dado la casualidad de que cumplía los mismos años que yo, 51. Por lo tanto, nos hemos puesto a hablar de lo rápido que pasa el tiempo y de ese fenómeno tantas veces comentado de que a medida que pasan los años, los días y los meses aceleran el paso y saltamos de uno a otro sin ni siquiera darnos cuenta. Esta persona me preguntaba el por qué de esa prisa del tiempo por pasar de largo y dejarnos con cara de tontos sin poderle dirigir ni siquiera la palabra. Recordamos que cuando éramos niños, un minuto podía durar eternamente y, de hecho, cuando teníamos que estar sentados más de un cuarto de hora en algún sitio era imposible impedir que nuestras piernas se pusieran en movimiento y nos levantaran de nuestro asiento. Teníamos todo el tiempo por delante, pensamos ahora, pero entonces no nos planteábamos qué tiempo era el que nos quedaba. Estábamos simplemente ahí y vivíamos intensamente el momento presente ajenos a todo lo que fuera el ayer o a lo que el mañana nos pudiera traer. Estábamos entonces despiertos y sentíamos una tremenda curiosidad por averiguar cómo funcionaba el mundo y cómo podíamos interpretar lo que sentíamos y experimentábamos por primera vez. Lo queríamos probar todo.
Quizás ahora estemos un poco de vuelta de todo o tal vez hemos perdido aquella mirada del mundo que nos hacía inmortales. Nos hemos vuelto mortales y cada vez nos reconciliamos más con la idea de nuestro propio final.

domingo, 4 de mayo de 2008

El tabaco

Hace dos años exactamente que dejé de fumar. Fumaba un paquete de cigarrillos diario, o sea veinte cigarrillos mínimo al día. La primera vez que fumé lo hice en los jardines de un colegio en Inglaterra con un grupo de alumnas y a escondidas. Eran cigarrillos mentolados que hacían que el sabor del tabaco no fuera tan desagradable. Seguí haciéndolo como moda, para estar admitida dentro de los grupos a los que quería pertenecer.
Durante los primeros años no fumaba mucho, e incluso no compraba cigarrillos, sino que pedía una calada a mis amigas cuando fumaban. Por eso, en una ocasión, mi amiga Loli me puso un petardo en uno de sus cigarrillos y cuando le pedí una calada me lo dió y me explotó. El problema no fue muy grave, pues la carga explosiva era leve, lo único era que estábamos en clase en la universidad y,claro, todo el mundo se volvió a mirarnos.
Entonces se podía fumar en todas partes: en los hospitales, en clase, en la universidad... recuerdo incluso dar clase con el cigarrillo en la mano en los primeros años de mi vida profesional.
La verdad es que fumar me acompañaba bastante, me ayudaba a digerir mejor los disgustos y a resolver los problemas y ya que no bebía no me quedaba otro vicio que ese.
Al ir acercándome a los cincuenta me empecé a plantear que aquello no era bueno, que debería dejarlo, que el cáncer de pulmón me estaba esperando divertido al final de la calle... también contaba con la experiencia de mi padre que lo dejó en su momento de cuajo: sin parches, ni acupuntura, ni chicles, ni nada... para no volver nunca jamás, aunque reconociera que todavía le entraban ganas de fumarse un cigarro al vernos a nosotros.
Pero lo que quiero decir aquí es lo que me impulsó a dejarlo definitivamente. Me dí cuenta de que los que fumábamos estábamos desplegando un ataque contra nosotros mismos, que algo no funcionaba bien, que nos queríamos castigar por las culpas que sentíamos por algo... Ansiaba estar en el otro grupo de personas: las que no se castigan, las que no viven en la culpa, las que se sienten merecedoras de las cosas buenas que les suceden.
Y, como una marioneta impulsada por un poder superior, lo hice. No fuí yo, a mí alguna fuerza superior me apartó del vicio dándome una nueva oportunidad. Fue fácil. Tan fácil que ahora mi cabeza no comprende a la gente que aspira el humo con toda la fuerza de sus pulmones para hacerse pagar un castigo por algo que probablemente no cometieron.
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