domingo, 22 de junio de 2008

El fútbol


Dicen que el fútbol es un deporte en el que once jugadores juegan contra otros once jugadores y siempre ganan los alemanes... es verdad que los germanos luchan cada balón y nunca pierden cara al partido, siguen y siguen adelante hasta que el árbitro pita el final del encuentro. Todo esto se podría discutir, pero lo que no admite lugar a dudas es el hecho de que este deporte levanta pasiones.

Cuando yo era pequeña, mis hermanos y mi padre se instalaban enfrente del televisor para ver los partidos, preparaban algo para picar y se ponían las bebidas. Yo, los miraba intrigada para intentar comprender lo que experimentaban. Veía que lo pasaban en grande, chillaban, reían... y decidí integrarme: comencé a tomar parte en dichos encuentros, preguntando mucho al principio y recibiendo respuestas de condescendencia... hasta que fuí entendiendo, disfrutando y vibrando con el juego.

Hoy en día, yo me describiría como futbolera... mi equipo es el Tenerife y sueño con el día en que volvamos a la Primera División. El fútbol me permite desahogarme cada semana en el campo o frente al televisor, gritar, emocionarme... es un juego mágico en el que se puede sentir la inteligencia de un determinado jugador, la belleza de un pase, la perfecta ejecución de un gol...

Paralelamente se ha desarrollado todo un mundo de marketing que ha trasnsformado el deporte puro en un negocio. Pero, aún así, a mí me sigue apasionando.

¿Cuál será el secreto de este deporte mágico?

9 comentarios:

mónica dijo...

Alicia,yo no soy nada futbolera, pero sí tengo que admitir que el fútbo algo especial tiene que tener... No sé lo que es, pero algo tiene. Yo me aburro viendo el fútbol, no veo más que a un grupo de hombres dándole patadas a un balón... Por eso, siempre me ha intrigado la pasión que despierta este deporte. Nunca dejan de sorprenderme las miles de personas que puede llegar a congregar un partido importante, el ver a tíos como castillos llorando desconsolados porque su equipo no pasó de cuartos... Nunca logré entender tampoco que personas que se ganan la vida dándole patadas a una pelota sean considerados casi como héroes y cobren cientos de millones por éso. Claro que, si pienso que estas mismas personas consiguen, durante la hora y media que están jugando en el campo, hacer que miles de personas vibren de emoción y olviden sus propios problemas por un tiempo, ¡mirado así, tiene mérito la cosa! Yo normalmente no veo que más que algún partido importante, y lo hago más arrastrada por la emoción colectiva que se despierta en torno al partido que por propio interés. Y cuando veo a familiares o amigos vibrando así ante la pantalla, me entra incluso una cierta envidia, me gustaría ser también capaz de sentir esa emoción, y me siento como un bicho raro por no ser capaz de hacerlo. Pero no puedo. Sin duda hay algo que no pillo, algo se me escapa... Pero algún secreto tiene que tener, está claro. ¡Tal vez tú me lo hagas entender algún día! ¡Un abrazo de los grandes!

alicia barajas dijo...

Querida Mónica... esos eran mis sentimientos hace años, cuando veía a mis hermanos y a mi padre disfrutar de una tarde de fútbol. Fue entonces cuando decidí interesarmen por el tema, preguntar las normas, fijarme en el discurrir del balón, ver la manera en la que los jugadores conectan el pie con el balón y controlan la bola que vien a una velociadad de vértigo, ver cómo el equipo se coordina... son muchas cosas que hay que ver al mismo tiempo (a mí se me escapan... yo creo que las mujeres de mi época tenemos el handicap de que nunca jugamos al fútbol, por lo que no sabemos de primera mano lo que se siente arrastrando el balón con la punta de la bota)... bueno, podría seguir hablando durante horas. Me parece que hay que ser inteligente para jugar bien al fútbol y cuando veo una jugada magistral me levanto del asiento para aclamar al jugador. Síéntate un día con alguien que sepa de fútbol e intenta meterte en el partido... verás como los noventa minutos se pasan sin que te des cuenta. Entonces lo habrás logrado! un abrazo. alicia

alicia barajas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

¡Uf! la verdad que no me gusta nada el futbol, menos el pasado domingo, que disfruté como un macaco, y me vi, dando saltos cuando España le ganó a Italia, en los penaltis, pero le ganó.

Nobel prize blogger dijo...

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alicia barajas dijo...

Duende, te recomiendo que te sientes una tarde con un refresco y unas palomitas a ver un partido...¡verás que es una experiencia religiosa! un abrazo. alicia

mónica dijo...

Pues nada, lo intentaré, a ver si le acabo encuentro ese algo... ¡Nunca es tarde! ¡Igual me acabo haciendo una forofa y todo!¡Y a ver qué pasa el jueves! ¿Tú qué apuestas? ¿Eres de las optimistas, o de ésos que ya lo ven todo negro desde antes de empezar el partido?

tanci dijo...

La pelota es el juguete mejor querido por cualquier niño.Desde pequeños, los niños sienten un placer y una atracción especial en tenerla en sus manos,botarla,darle patadas,abrazarla,pasársela a otros etc.Y en esta entrega y compartir empieza ya la emoción.Es difícil o fácil según se mire, suponer que siendo un juguete tan simple, despierte tantas emociones cuando muchos corren tras de ella por el mero hecho de poseerla.
He ido sólo dos veces a partidos formales in situ, en mi vida.En uno jugaba el Tenerife contra el Hércules.En el otro no lo recuerdo.En ambos fui acompañando a personas entendidas en la materia y que vibraban al unísono con el resto de la masa.Debo de reconocer que por muchos momentos, se me pusieron mis pelos de punta al sentir a toda la gente vitorear a su equipo. Era como si la electricidad pasara por mi cara, por mis brazos, por mi estómago y, de repente, mi corazón se aceleraba más y más.Sin embargo no soy futbolera.Me daba vergüenza las palabras y los gestos que la gente utilizaba a mi alrededor y no sabía si yo tenía que hacer lo mismo para sentirme identificada a los demás. O por el contrario era una tontorrona que no experimentaba los mismos sentimientos que el resto de la masa que allí se concentraba.
En mi modesta opinión, creo es cuestión de costumbres.Si hubiera tenido a alguien a mi lado que hubiese disfrutado del fútbol y así me lo hubiese comunicado y enseñado desde tamprana edad, tal vez yo ya hubiera estado tocada por esa electricidad o electrocutada...porque emociones y vibraciones no me faltan.
Las jugadas inteligentes imagino que existen y que por compararlas con algún juego-deporte que practico, podrían parecerse a las tácticas del ajedréz, en donde hay defensas y ataques. Y en donde unos ganan y otros pierden. Habrá que poner en juego buenas tácticas para ganar.Y en este caso a todos nos gusta ganar... a nadie le amarga un dulce.
Gracias Alicia por hacerme reflexionar.Un beso

alicia barajas dijo...

gracias a las dos por venir a verme... llevo muchos días sin publicar nada nuevo pero estoy de trabajo hasta el gorro... ¡deja ver si puedo hacerlo pronto! si seguimos hablando de fútbol las voy a convencer para comprar el abono de la próxima temporada... ¡los domingos de fútbol son especiales y maravillosos! bueno, guapísimas, las saludo a las dos desde el mismo espacio para ahorrar tiempo. un abrazo muy fuerte a las dos. alicia

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