Un día paseando por un rastro que se celebra los domingos por la mañana en Santa Cruz de Tenerife ví un cachorrito precioso que vendían con un lacito rojo atado al cuello. Ya venía yo rumiando la idea de tener un perrito y aquella masa de pelo negro y cara triste me conmovió el corazón. Fuí al cajero con él en brazos a sacar las quince mil pesetas que me cobraron y no fui capaz de decir que no. Me lo llevé y entonces empezó mi esclavitud... En esa época vivia sola y estaba acostumbrada a salir y a entrar cuando me daba la gana. Ahora tenía que volver temprano para sacar al perro a pasear y limpiar el suelo cuando me retrasaba. Además, el perro no quería quedarse solo en casa y raspaba la puerta con la pata, con lo que los vecinos protestaban... en definitiva, mi vida se complicó bastante.
Sin embargo, me acercó íntimamente al mundo animal y despertó en mi esos sentimientos recónditos que no había ejercido a falta de hijos... aquel perrillo me había robado el alma! Se llamaba 'ser' y murió antes de los dos años en un desgraciado accidente mientras yo estaba de viaje. Desde entonces siempre he tenido perros.
Por todo ello, respeto y quiero a los animales y entiendo que en todos los seres vivos hay una esencia superior que se muestra en forma de una sabiduría que no sabría expresar. Es por eso por lo que no entiendo nuestra fiesta nacional... ese deporte en el que se mata un animal tan bello ante el júbilo de la grada. No puedo entender que alguien difrute la sangre derramada de un animal que, engañado, ha sido acorralado para procurarle un aclamado fin.
Y ¿tú? ¿qué opinas?
12 comentarios:
Espero Alicia que con mi comentario no dejes de quererme. Ahí va. Con las corridas de toros me pasa algo que no entiendo.No tengo, ni he tenido ninguna relación directa con nadie aficionado a estos menesteres. Tampoco he estado relacionada con ninguna ganadería o algo que pueda haberme influenciado mi gusto. Sin embargo, tengo que decirte que cuando veo una corrida de toros por televisión me gusta y soy capaz de quedarme ante la pantalla lo que dure el evento. Yo lo miro y me gusta estéticamente lo que en la plaza se desarrolla. Me gusta ver la danza del torero, me gusta ver como despacito se va acercando al toro, me gusta oir la música,me gustan los caballos ( es mi animal favorito ), me gusta ver como reaccionan los toros cuando están en frente de su contrincante.Me gusta ver como el capote se desenvuelve alentado por las manos del torero. Para mi es un número estético y artístico.Hasta me gustaría ver una corrida en vivo y en directo, ya que no he tenido oportunidad.
Ahora bien, mi pregunta es ¿ cómo me puede seducir todo esto si no soy partidaria de la violencia, ni del sufrimiento?. Pues eso me pasa. Que me atraen las corridas sin saber porqué.Me tranquilizo mi mente pensando que a Picasso también le atraían,a Hemingway as well.
Alguna explicación racional he querido darle y la única que encuentro es que soy tauro al igual que los propios toros y tal vez por eso me siento identificada con ellos.
Tanci, cada uno es cada uno... esto es como un pequeño cristal que de repente me puse ante los ojos y ya no puedo ver lo estético del caso, ni los movimientos ligeros del capote... ahora todo lo que veo es sufrimiento físico, sangre, agonía... No lo puedo remediar! Se me cambió la visión y ya nunca será lo mismo! un abrazo, alicia
Yo siempre he sido incapaz de ver cualquier atisbo de belleza en ésto... me parece cruel y, de algún modo, cobarde... No es una lucha justa. ¡El destino del toro está decidido desde el principio!
Mónica, como ves, estoy de acuerdo contigo totalmente... el caso es que cuando era pequeña lo veía como algo normal, como quien ve un partido de fútbol o baloncesto... hasta que mi contacto con los animales se estrechó y ahora tengo que cambiar de canal porque no puedo soportar la visión. Un beso. alicia
No me corresponde opinar.
A mi me agradan los perros más que los gatos, su fidelidad es conmovedora.
Cariños.y
entiendo que no opines... pero, aún así te agradezco tu visita y comentario... yo también soy amante de los perros. un abrazo abuela cyber.
Alicia, yo tampoco entiendo la corrida de toros.
Las veces que he visto esto en alguna película, veo como la gente disfruta de este acto criminal y no entra en mi cabeza esa reacción.
No lo acepto y no entiendo que quieren demostrar.
Besitos, amiga!!
Amiga... estamos hermanadas también en eso. una abrazo fuerte: alicia
Yo opino que las corridas de toros son un espectaculo denigrante. Pero no creo que los espectadores (ni tan solo el torero) disfruten torturando a un ánimal. Sencillamente ellos no lo ven como una tortura, el arte que creen ver maquilla la realidad. No les culpo. Los culpables somos todos por permitirlo...
Interesante blog
Un beso
R.
Hola Ricard... yo estoy de acuerdo contigo. a mí me pasó lo mismo: en una época de mi vida lo veía como algo normal, como quien ve un partido de tenis o una carrera automovilística... hasta que un día mi mirada encontró otra escena... una carnicería abusiva y brutal ante el júbilo de la concurrencia enardecida... nunca podré recuperar la mirada de antes... mi visión del mundo ha cambiado... ¡a mejor! al menos eso es lo que creo yo. Un abrazo.
Hola, lo encuentro espantoso, denigrante, horrible y todos los adjetivos habidos y por haber, es un martirio brutal para el animal,tiene una agonía larguísima, se va ahogando, a veces en su propia sangre, es de circo romano y no me entra en la cabeeza como esta brutalidad puede gustarle a la gente, pero mueve mucho dinero y ya sabemos todos lo que esto significa, realmente es lamentable.
m. eugenia: totalmente de acuerdo contigo... me duele a mí la agonía del animal... ¿cómo es posible que alguien disfrute viendo como sufre una criatura de la naturaleza?...bueno, un abrazo. alicia
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