
A veces nos preocupa demasiado la opinión de las otras personas. Nos sentimos vigilados y juzgados por los demás. Corremos, pués, el peligro de olvidarnos de nosotros mismos y hacer las cosas para agradar a aquellos que creemos que están pendientes de nuestra conducta. En realidad todo ese montaje es una falsedad. A los demás les importamos bien poco, preocupados como están en llevar su propia vida. Es el trabajo de nuestro ego que nos hace sentir que somos tan importantes que los demás no podrán prescindir de nosotros para tomar sus propias decisiones.
Y a tí ¿te preocupa lo que los demás digan de tí? ¿eres tú realmente tú?...
10 comentarios:
Buenísima reflexión para hablarla largo y tendido, con un café delante ( caliente,amargo, fuerte y espeso). Alicia, creo que no es tanto el trabajo de nuestro ego, lo que más puede llegar a preocupar la opinión de los demás. Creo más bien que es una cuestión de agradar a los demás para ser aceptados por esa persona, por ese grupo o incluso por la misma familia.Ese modelo impera sobre todo en la etapa adolescente, en dónde el púber necesita hacer las mismas cosas que le demanda el grupo para ser aceptado por el mismo y al tiempo pertenecer a él. De la otra manera, se sentiría excluído y con una carga de diferencia imposible casi de afrontar por el adolescente. Sólo lo hace si es fuerte en sus ideas y las tiene algo claras.Luego esto se puede convertir en una rutina o costumbre en la edad adulta y así per secula,seculorum...
Vistas así las cosas, es muy difícil salirse de la norma que va imponiendo esta sociedad en cuanto a esquemas,modelos etc. Si haces lo que te imponen no estás en el ojo de mira de los demás y no serás juzgado. Y en ese caso es más cómodo para la persona porque no tendrá que luchar por otros modelos más aceptables y más acordes para su persona.
Si por el contrario, haces lo que sabiamente va demandando tu persona y tu estilo;tu personalidad irá ganando en serenidad, sabiduría y solera. Pero para eso hay que pagar un precio un poco caro; nadar a contracorriente. Y ese precio no son muchos los que están dispuestos a pagarlo, y otros ni tan siquiera se lo plantean.Y llegado a este punto, te digo Alicia que a pesar de todo vale la pena seguir el curso de cada uno con valentía, dignidad y fuerza; aunque la corriente me siga todavía arrastrando y por consiguiente recibiendo más de un arañazo o contusión.En esa faena me encuentro,no quiero ninguna máscara que oculte mi persona.Otra cosa sería hablar de timidez y vergüenza, algo que ve inherente a cada uno manifestándose de una forma distinta.
Así Alicia, ¡me encanta lo distinto!
Gracias por permitirme reflexionar.
Un abrazo fuerte.
querida tanci: como comentas yo también creo que esa actitud pendiente de los demás se debe a que no hemos superado una etapa adolescente y nuestra vida adulta queda entonces incompleta. Tenemos que organizar tertulias... para debatir con calma tantos temas importantes. un abrazo, amiga.
Hace tiempo, si, me preocupaba lo que los demás pensaran de mi...ahora ya....no, hago lo que quiero siempre manteniendome conforme mi educación me lo permite. Pero pensando en mi vida y no en lo que dirán...
Un saludito tienro.
LEZ
¡Qué post más interesante, y yo sin verlo hasta ahora! Estoy de acuerdo con Tanci, me parece un tema ideal para discutirlo con calma(¿Para cuándo ese café?). Tanci me ha dejado pensando cuando afirma que sin duda es más fácil dejarse llevar por los esquemas que se nos imponen. Quizás en apariencia sí, pero, a la larga, si lo analizamos profundamente... creo que en el fondo lo que hace más complicadas nuestras vidas, lo que supone una mayor traba para nuestra felicidad, es precisamente no escucharnos a nosotros mismos y actuar en base a las expectativas de otros... ¡Y qué absurdo resulta ésto si pensamos que en realidad no somos tan importantes para nadie como lo somos para nosotros mismos! Así que, Alicia, yo también creo que es nuestro propio ego el que nos complica de este modo la vida... Y creo que esa sobrevaloración que hacemos de la importancia que tenemos para los demás puede además constituir la base de problemas como la timidez, la inseguridad...
Pero, aún siendo conscientes de todo ésto, ¿quién puede decir que no le importa lo que piensen de él los demás? Creo que el que lo dice está mintiendo. ¡A todos nos preocupa! Forma parte de nuestra naturaleza. Somos animales sociales y necesitamos, como dice Tanci, sentirnos aceptados por el grupo. Y preocupados por ganar esa aceptación no dedicarnos muchas veces el tiempo necesario para conocernos realmente, para comprendernos, para saber cuáles son nuestras verdaderas necesidades y actuar en consecuencia... Y no podemos ser felices si realmente no nos conocemos.
Lez, yo a veces me sorprendo reaccionando al qué dirán los demás... librarme de eso es un aprendizaje que estoy llevando a cabo.. (la verdad, un poco tarde)...¡qué le vamos a hacer! un beso. alicia
Cuando acabé la carrera hice el Curso de Cualificación Pedagógica. El profesor de Didáctica de la ciencia fue el primero que me hizo reflexionar sobre este asunto (de hecho creo que éso fue lo más valioso que pude extraer de aquel curso). Recuerdo que, cuando se acercó el momento en que debíamos dar clase por primera vez en el instituto como alumnos de prácticas, alguno de nosotros hizo en clase algún comentario sobre la inseguridad que sentíamos, sobre nuestra propia timidez, sobre el nerviosismo e incomodidad que nos iba a producir el hecho de tener tantos ojos clavados en nosotros... Él muy serio, dijo: "Señores, hay un remedio infalible para superar tales miedos: ¡No se crean tan importantes!
¡Y tenía razón aquel hombre! Cuando te subías a la tarima inconscientemente asumías que todos aquellos alumnos iban a estar analizándote profundamente, pendientes de todas y cada una de tus palabras... ¡Qué absurdo! ¿no? Si lo piensas bien...es verdad que en esas situaciones uno se está dando, aunque sea inconscientemente, mucha más importancia de la que realmente tiene y, con ésto, no estamos haciendo otra cosa que añadir más tensión a la situación.
Si sí...aquel profe tenía toda la razón del mundo pero...¡Qué nervios pasamos todos el primer día que nos tocó dar clase! Y es que, lamentablemente, el ser conscientes de ello no es suficiente ¡Pero sí es un primer paso a la hora de tratar de mejorar!
mónica, tenemos que organizar unas tertulias por lo menos una vez cada quince días... hay mucha tela que cortar! ¿no te parece? vamos a ver como la organizamos. ¡vete pensando! un abrazo muy fuerte. alicia
Si,Si,Si ¿ para cuándo esa tertulia con un café delante?.Mea punto o pipí coma.Vayan pensando. Sería ilusionante.
Un besito tertuliano.
Alicia, antes si alguien decía algo malo de mi, me deprimía.
Ahora pienso que debo mejorar mi comportamiento, porque seguramente a esa persona le vendí una imagen equivocada de lo que realmente soy.
Esto fue positivo porque siento que la gente me quiere y siempre recibo halagos.
Besitos, amiga!!!
elsis, en la vida vamos aprendiendo a saber que no le tenemos que agradar a todo el mundo... y, por supuesto, a mejorar nuestro comportamiento cuando vemos que perjudicamos a los demás. un beso,alicia
Publicar un comentario