Me he pasado la vida yendo al colegio. Resulta increíble verlo de esta manera, pero así es. Me dí cuenta de lo obvio un día en el que muy temprano ví como unos padres jóvenes dejaban a su bebé de unos meses en la guardería antes de irse corriendo a trabajar. Yo pasaba por la calle en ese momento y recuerdo que pensé: '¡el pobre! tan pequeño y ya va al cole'. Seguí caminando y de repente caí en la cuenta de que yo, tan mayor, todavía seguía yendo al colegio todos los días. Mi vida transcurría a golpe de timbre y los libros y pupitres formaban parte de mi mobiliario habitual.
Pues bien, mañana volvemos a las aulas. Recuerdo que cuando era una niña y comenzaba el curso, allá en Octubre, tenía sentimientos encontrados: por un lado la vuelta a los madrugones que tan poco me gustaban y por otro el reencuentro con mis compañeras de clase a las que no había visto en tres meses.
La vuelta al colegio tenía que ver con lápices, cuadernos y libros nuevos. También con uniformes renovados y blusas blancas como la nieve confeccionadas para la ocasión. El único elemento que nos permitía ser un poco más libres eran los zapatos que yo trataba de buscar a mi gusto entre la escasa oferta existente en las tiendas de mi ciudad. El primer día era un día de ilusión, de risitas nerviosas, de sorpresas y de análisis. Analizábamos a nuestra profesora, fijándonos en que las leyendas que circulaban en el colegio acerca de ella coincidieran con la imagen que recibíamos en el aula en aquel primer día. La ilusión se iba apagando a lo largo de la mañana y por la noche ya estábamos de lleno introducidas en el nuevo curso: al día siguiente había que madrugar y nos pedirían que respondiéramos a preguntas dificilísimas.
Hoy me siento rara... han sido dos meses de vacaciones, pero he decidido ir a trabajar sin pensarlo demasiado, como quien va al supermercado: lo importante de ir al super es lo que pasa antes o después, el supermercado es una mera anécdota. Nuestro trabajo tiene que pasar a ser una anécdota en medio de lo importante: ¡nuestra vida!

11 comentarios:
Hombre Alicia, lo ideal es que no fuese una simple anecdota, sino algo importante (que lo es, para lo bueno y para lo malo) y con lo que disfrutásemos! Nos pasamos taaantas horas de nuestra vida trabajando, que mejor pasarlo bien!
Argg, qué rabia no poder editar y arreglar los fallos! Por qué sólo los vemos una vez que le hemos dado a publicar? jajajja
Ana, es verdad que deberíamos disfrutar más de lo que hacemos... a mí en realidad me gusta mucho mi trabajo aunque con los años todo se va mecanizando y a veces me gustaría hacer otra cosa... pero sí, disfrutarlo, sin centrar en ello el completo sentido de nuestra vida. Un abrazo: Alicia
seguro que también me he equivocado y no lo veo hasta que no pulse el botón
Yo, que hace demasiados años dejé de estudiar, ahora recuerdo septiembre como algo maravilloso, volver a la rutina del colegio. Ahora vuelvo a la rutina del trabajo. Curiosamente cuando era joven odiaba volver a la escuela en septiembre. Cuando era joven e iba al colegio quería ser adulto y trabajar... ahora que lo soy, anhelo volver a ser un niño y que septiembre solo significase la vuelta al cole...
Un beso
Ricard
Sí, Ricard, siempre queremos lo que no tenemos... en lugar de aprovechar al máximo lo que nos toca. Me alegra tu visita. Un abrazo: alicia
Me encantaba el olor a borrador de la papelerias, cuando teniamos que comprar el material. Me encantaba tener que forrar los libros y ver como se iban deteriorando por el uso a lo largo del curso. A mis hijo, que alguno, aunque muy inteligente, no le gusta, prefiere ser autodidactico, les trato de inculcar que esta etapa, desde mi punto de vista, es una de las mas bonita, sino la mas bonita a vivir. Aprender, compartir, disfrutar...... volveria a ser pequena y volver al cole.
La etapa de estudiante es la mejor en la mayoría de los casos, aunque cuando estemos en ella nos dediquemos a soñar con ser mayores e independientes. Pero así es la vida, no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Un abrazo: Alicia
"Nuestro trabajo tiene que pasar a ser una anécdota en medio de lo importante: ¡nuestra vida!"
Una idea brillante... me la copio y seguramente la verás en un recordatorio de frases en mi blog.
En mi caso concretamente: mi actual trabajo me da pocas satisfacciones.
Espero que cuando inicie una nueva andadura sentirme un poco más satisfecha. bss
Es un honor Rafaela que te copies esa frase... Un abrazo
¡Qué cierto! Yo también me he pasado toda la vida yendo al cole, ¡y lo que me queda! Este año sí que es para mí una anécdota, aunque decirlo parezca trivializar el hecho de que he tenido una hija. Pero sí, este curso académico es una anécdota porque la maternidad me aleja del aula. Bendita anécdota.
Susana, ante todo ¡muchísimas felicidades! por esa hija maravillosa que has tenido. Efectivamente, esas cosas hacen que nos situemos mejor en lo que es la vida y lo que tiene importancia y lo que no... Te deseo una buena vida en este año tan especial. Un abrazo
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